La paz que nos ha dejado

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Lectura  Juan 14; 27:30 y filipenses 4,6:7

“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.”

Juan 14:27

Algunos países  celebran el día mundial de la paz, como una oportunidad de contribuir al cese de  la violencia  y con el objetivo de ofrecer una educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz. Se busca un entendimiento entre diversos individuos tengan o no  la misma educación,  raza, cultura, o religión

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. La paz  también es un saludo que usan los semitas en la llegada y la despedida.

Muchos gobernantes, líderes mundiales desean y anhelan la paz, basada en palabras, o en el disfrute de bienes materiales llenos de frivolidad y perecedero.

Pero la paz como Jesucristo la ofrece no es la riqueza, opulencia, prosperidad temporal, la paz que Cristo ofrece a sus seguidores consiste en medio de las más grandes dificultades y trabajos dar esa tranquilidad de conciencia porque se obtiene descanso y felicidad solo por ser perdonado y reconciliado con Dios esa paz es para todo el que ha creído en Cristo, ricos, pobres.

Jesucristo no da la paz como el mundo la da. El concede una paz que al mundo no le es dado obsequiar, porque este obsequio es para toda la eternidad y en mayor abundancia de lo que  podemos pensar o pedir.

Definir la paz del mundo suele ser ausencia de conflicto, con la paz de Cristo, no tenemos por qué tener miedo a la escasez, a los poderes políticos,  al presente ni al futuro. Si en este tiempo  está cargado de tensiones, preocupaciones por las dificultades financieras, diríjase a Dios en oración para que le llene  de la paz que el da. Tal como lo aconseja Pablo, cambiemos nuestras preocupaciones por oraciones.

  • ¿Que hacen algunos países para contribuir a cesar la violencia?
  • ¿Quienes usan la paz como saludo?
  • ¿Como es la paz que Cristo da?
  • ¿Que nos aconseja Pablo?