ISAMAR HIDALGO: “ALABAR A DIOS A TRAVÉS DE LA MÚSICA ES MI MÁS GRANDE ANHELO Y SATISFACCIÓN”

308
Foto: Cortesía

Efraín Puerta / Portada Cristiana

Isamar Hidalgo es una joven de 22 años de edad, poseedora de un talento musical único. Actualmente forma parte del ministerio de alabanza y adoración de la Iglesia Cristiana Filadelfia, fungiendo además como directora de la coral Filadelfia.

Esta joven adoradora narra con sublime agradecimiento a Dios, la maravillosa etapa en la que por su gracia infinita, comenzó a desarrollar su potencial grabando a mediados del año 2015, lo que se convertiría en su primer tema promocional, titulado “Vivo por que tú vives en mí”. El 13 de Noviembre del mismo año obtuvo su licenciatura en música.

Con tan poca edad y tantas responsabilidades de gran peso delante de Dios y de su ministerio particular en la iglesia, se podría asumir fácilmente que durante toda su vida ha trabajado sin descanso para llegar al sitial donde se encuentra, acompañada y respaldada por supuesto voluntad de Dios. Sin embargo, ella afirma que entre sus planes e ilusiones de infancia no prevalecía la aspiración, o al menos el sueño de tener alguna inclinación por la música. “Yo soñaba con ser una exitosa abogada o quizá médico, por mi mente la música era lo último que pasaba. No sabía que en los planes de Dios sí estaba que yo le sirviera de esta forma”.

Es por esto y más, que en esta sección de Historias de vida, Portada Cristiana pretende mostrar a través de una entrevista en íntimo con Isamar Hidalgo, su testimonio de vida y ministerio, pasando por los acontecimientos que marcaron huellas importantes en su formación, y llegando al lugar donde actualmente se encuentra.

Háblanos de ti, de tu historia de vida… ¿Quién es Isamar Hidalgo?

“Creo que a mis 21 años de edad ha sido un largo recorrido el que he tenido que transitar, con cosas que quizás quería vivir y cosas que definitivamente no, cosas que al fin de cuentas me han enseñado, me han formado.

Tuve la bendición de nacer en un hogar cristiano, fui formada desde muy niña con los principios bíblicos que correspondían, ese fue mi núcleo de crecimiento. La primera iglesia donde caminé con Cristo fue la iglesia La Cruz, allí decía poemas o participaba en cualquier actividad que incluyera una expresión artística. Con el pasar del tiempo me fui dando cuenta de mi inclinación por la música, así que como a mis 7 u 8 años de edad, mis papás me inscribieron en el conservatorio de música que funcionaba en la iglesia donde asistía, y allí dí mis primeros pasos, recuerdo que mi primer instrumento fue el violín, y gracias a intensas clases me fui dando cuenta de que al menos afinaba (risas), así que me dije ¿por qué no?… lo voy a intentar.

Antes de la música intente probarme con el deporte, específicamente con la gimnasia pero nada que ver (risas), no era lo mío. Decidí seguir desarrollándome en la música y a través de las clases fui madurando y aprendiendo al respecto. También llegué a formar parte de la coral infantil de la iglesia por muchos años e incluso participé en varias ocasiones en el Pentecostés (actividad masiva organizada por la Iglesia La Cruz).

Cuando tenía 10 u 11 años aproximadamente, empezaron a atormentar a mi familia algunos problemas. Mi mamá empezó a tener problemas de salud, lo cual nos obligó a buscar la manera de asistir a una iglesia que quedara mucho más cerca de nuestra casa, nunca cambiamos de una iglesia a otra por hacerlo, siempre antes de tomar una decisión esperábamos un tiempo y orábamos mucho para saber a donde quería llevarnos Dios. Fue entonces cuando empezamos a asistir a una iglesia que quedaba más cerca de nuestra casa, que también era hija de La Cruz, allí participaba de igual forma en las corales y tocaba el violín que era el instrumento que manejaba, sin embargo, en ese momento no estaba en mí el deseo de desarrollar un ministerio a través de la música, sino que lo hacía por hacerlo simplemente.

A mis 12 o 13 años mi papá me regaló una guitarra y fue como amor a primera vista (risas), siempre estuvo latente mi amor por la música y en ese momento se intensificó, cada vez que podía ejecutaba notas en el piano y en la guitarra, con la que pasaba casi todo el tiempo que podía.

¿Cómo fue tu encuentro personal con el señor?

El haber crecido en un hogar cristiano me beneficiaba porque mis costumbres y mi crianza tenía sus fundamentos, no estaba en mí y gracias a Dios nunca ha estado esa necesidad de estar lejos de los caminos del señor o probar otras cosas, pero ciertamente como a mis 12 años empecé a vivir de forma más cruda la fe que desde niña había tenido. Recuerdo un servicio de jóvenes en la Iglesia La Cruz en el que fui confrontada y sentí por primera vez la necesidad de aceptar a Cristo como mi salvador y señor, desde pequeña serví y siempre lo hice muy gustosamente.

Hubo una circunstancia en mi vida que me marcó más que cualquier otra cosa, que estableció un antes y un después y que me hizo madurar muchísimo, esta fue el divorcio de mis papás. Obviamente ellos eran cristianos pero a través de los años la situación se hacía cada vez más difícil hasta que se llegó a un punto de colapso, mi hermano mayor y yo vivimos con lamento cada conflicto día tras día, había mucha tensión, no había armonía en mi casa.

Recuerdo que en medio del dolor que representaba esa situación yo le reclamaba al señor y le decía “¿por qué a mí? Si yo te estoy sirviendo desde que tengo uso de razón con todos los talentos que tú me has dado, ¿por qué a mi familia?”, sentía mucho dolor en mi corazón por todo esto, lloraba sin consuelo, tuve que ir a psicólogos, me la pasaba metida en tribunales, etc., fue una pre-adolescencia bastante traumática por el sólo hecho de saber que me separaría de mi papá, que mi familia se estaba separando, saber que tenía que tomar una decisión, o estar con uno o estar con otro, todo ese proceso duró aproximadamente 2 o 3 años y trajo como consecuencia que yo me comportara con indiferencia en cualquier parte, a pesar de que asistía a la iglesia, cantaba por cantar o iba por ir, pero disfrutaba menos de todo y definitivamente afectó mi relación con el señor.

Luego de esto, a mis quince años yo empecé a cantar con un propósito, yo ministraba, sentía muchísimo más lo que cantaba, la música dedicada al señor se convirtió en una especie de desahogo, todo lo que sentía se iba al alabar a Dios.

Ese vendría a ser entonces tu inicio con un ministerio, ¿qué visión colocó Dios en ti?

No fue fácil, porque debido a mis situaciones familiares muchas personas se preocupaban más por juzgar y resaltar los aspectos negativos que para ellos representaba que yo cantara o dirigiera una alabanza, otra cosa que decían era que era muy pequeña, a mis 14 años ya era directora de alabanza, y pues eso no era aceptable para algunos. Por otra parte yo sólo pensaba en lo hermoso que era poder cantarle a Dios o alabarle a través de la música, siempre he sentido que es un privilegio maravilloso poder hacerlo a pesar que no merecemos nada de esto.

Así pasaron los años, ensayando diligentemente y cantando a Cristo, la felicidad me inundaba cuando al menos tenía la oportunidad de alabar en la iglesia, a la cual asistí hasta que cumplí 18 años. En esa etapa de adolescencia llegaron otras desilusiones a mi vida, algunas traiciones de personas muy cercanas a mí, amistades etc., provocaron en cierta forma el despertar de nuevas melodías que hace tiempo ya tenía en mi mente, estoy segura de que Dios permitió que esas situaciones malas llegaran a mi vida con el propósito de despertar mi ministerio, es allí donde nace todo… allí nace mi primera composición, mi primera expresión escrita de agradecimiento a Dios por haberme sostenido, allí nació mi primer tema que titulé “Vivo porque tú vives en mi”.

Cuando nace en mi corazón ese tema, nunca estuvo en mi mente la necesidad de empezar a producir porque simplemente yo no soñada con ser una cantante reconocida o porque quería fama, simplemente de alguna forma quería mostrar lo que Dios había hecho en mi vida a través de lo que mejor sé hacer, cantar. Por eso me decidí a orar y esperar en Dios, a tocar puertas a ver si Dios las iba abriendo y confirmaba sus planes para mí.

El primer presupuesto que solicité casi me hace llorar (risas), porque era sumamente elevando, en mis posibilidades nunca hubiese estado poder iniciar este proyecto. Aproximadamente en marzo del 2015 me contacté con Noel Nevado, quien dirige Producciones Nevado, ya lo conocía de la Iglesia La Cruz al igual que a su hermana y pues sentí de parte de Dios que con él podría simplemente grabar en audio el tema, que era lo que quería. Al fin llegó el día de grabar después de que logramos llegar a un acuerdo, trabajamos en la maqueta, a él (Noel Nevado) le encantó y así logré iniciar este largo camino, sin pensar lo que Dios haría después.

Cuando el tema ya estaba listo, mezclado y producido, Noel me dice que hay una persona que está haciendo sus pasantías en la universidad y necesita grabar un video musical, me preguntó si yo querría grabar el video del tema y no pude evitar quedarme paralizada… Al instante dije suavemente suspirando y con brillo en mis ojos un fuerte “SÍ”, no podía creer lo que Dios estaba haciendo, estaba tan emocionada que no podría creer lo que estaba pasando.

No pasaron muchos días cuando al fin grabamos el video de “Vivo porque tú vives en mí”, todo fue demasiado hermoso, rápido, repentino y espontáneo, allí confirmé que Dios me estaba llamando a eso.

¿Quiénes han sido aquellas personas que más han influenciado en tu corta carrera?

En la iglesia a donde asistía, conocí, y tuve la oportunidad de compartir en la alabanza con la persona que más ha influido en mi carrera y en mi vida, Isaías Herrera, que también es conocido como “El Gordo”. Un día compartimos en medio de un servicio, y nunca olvidaré cuando me dijo… “Me gusta lo que estás haciendo, tenemos que hacer alguna vez algo juntos, ¿te gustaría grabar conmigo?”, de momento no lo entendía, yo pensaba.. “será que estoy tocando bien, o que estoy afinando correctamente” (risas), sin duda alguna le respondí que sí, por eso pienso que él fue un gran impulso en este transitar.

¿Qué sucedió después de grabar ese primer tema, y qué visión ha colocado Dios en tu vida y ministerio?

Después de este primer tema Dios no se detuvo, (risas) se empezaron a abrir puertas para seguir produciendo con grandes amigos y hermanos en la fe. Ese mismo año grabé el tema “Por siempre” con una persona que comenzó siendo mi alumna en una escuela de música y se convirtió en una de mis más entrañables hermanas, Andrea Galván. Fue mi segunda experiencia y Dios de igual forma abrió muchísimas puertas para que eso pudiese lograse. La última producción audiovisual de gran trabajo que realicé estuvo protagonizada por Oby`oung Brigth Uche, con quien grabé “Sin tu amor”… lo conocía desde hace tiempo ya a finales del 2016 surgió la oportunidad de grabar y obviamente no lo pensamos dos veces.

Todas esas experiencias han sido maravillosas y no las cambiaría por nada, Dios ha sido muy claro con su propósito en mí, y lo que menos quiero es defraudarlo, así que me he encargado de trabajar duro con lo que está a mi alcance. pretendiendo dejar lo sobrenatural a su voluntad y poderío.

A parte de esas maravillosas producciones llegó un momento en el que pensé en realizar un trabajo musical que no tuviera tanta complejidad, que fuera más accesible a mis posibilidades económicas y esencialmente, que mostrara desde un punto de vista práctico y sencillo, la espontaneidad con la cual surge la alabanza sincera a Dios. No me importaba como salía, si se movía la cámara, o si las tomas y el audio no era el mejor, sólo ubiqué los requerimientos necesarios como un buen lugar, una buena cámara, y las mejores compañías posibles, que además tuvieran también en su corazón ese deseo que predominaba en mí.

Fue entonces cuando se nos ocurrió realizar unos covers a dúo, interpretando temas como Rey Vencedor (Andrea Galván), Océanos (Paola Castro), Te necesito (Joely Perdomo) y Fidelidad (Magbis Paez). Para la gloria de Dios los videos resultaron ser justo lo que queríamos, una forma práctica de alabar a Dios y seguir desarrollando el ministerio que Dios ha colocado en mis manos.

Cada canción tiene un significado práctico en mi vida, me he sentido identificada con cada tema, también traté de mencionar versículos que representaran de igual forma algo importante para mí. Mi intención siempre ha sido y seguirá siendo, tratar de mostrarles a las personas que me escuchan lo que Dios ha hecho en mi vida, esperando además que de alguna forma también esas experiencias sirvan a otros para identificarse y afianzar su fe.

No considero que mi rol delante de Dios es más importante que él de alguien más, todo lo contrario, pienso que delante del Señor lo que hacemos representa una tarea insignificante, que nadie es más importante que los demás y que simplemente nuestro accionar debe reflejar la disposición con la cual le servimos a Dios.

Exaltar su nombre por medio de la música no solo me permite mostrale a mi Rey todo lo que siento por Él, sino que me ayuda a escuchar su voz y a estar aún más cerca. Es por eso que alabar a Dios a través de la música fue, es y seguirá siendo por el resto de mi vida, mi más grande anhelo y satisfacción.